
Que lo he terminado este fin de semana en Podimo, donde dura unas 13 horitas. :)
Después de perder al niño que esperaba durante un tiroteo y perder toda esperanza en volver a quedarse embarazada en un futuro, Valentina deja a Oliver, a pesar de que le quiere, de que sabe que Oliver no le culpa de lo ocurrido (ya se culpa ella sola por todo el mundo). Sin embargo, ella está convencida de que la relación a la larga, está herida de muerte.
Que la puedo entender.
En una goleta, durante la gala del club de tenis de Santander, es asesinada Judith Pombo, su presidenta, en su camarote, que está cerrado por dentro. Unos días después, durante la investigación, también matan (esta vez por veneno, como se confirmará después) a su secretaria.
Pero no es el mismo autor!
Es más, es que mientras que resulta que a con Judith todo el mundo (todo el mundo, porque era una bicharraca) tendría un motivo, es de esta gente con la que se piensa «mira, tanta paz lleves como descanso dejas, hija…»; la secretaria, sencillamente, no cae, lo que se siente hacia ella quizás se acerque más al «que se compre una vida esta persona». Todo el día como un titi con Judith («su Judith» llega a decir cuando encima la trata fatal)
Que dices «tía, un poquito de amor propio ya si eso».
Y, como no hay 2 sin 3, fallece también la madre de Judith, pero se ve que esto es por la combinación «edad+disgusto».
Me quiere sonar…

La forma en que es asesinada Judith, de un picotazo directo al corazón, pero un picotazo que nadie en el barco le ha dado, empieza a recordar antes que a los personajes a la muerte de la emperatriz Elizabeth de Baviera, Sissi para las amigas. El 10 de septiembre de 1898, Sissi y su dama de compañía, la condesa Irma Sztáray de Sztára et Nagymihály, fueron interceptadas por el anarquista Luigi Lucheni (de 25 años), que fingió un tropiezo en el que aprovechó para apuñalar a Sissí con una aguja afilada de 100 mm en el corazón. Fue tan rápido, que al parecer ni se enteró. Tuvieron que pasar varias horas de lenta agonía, aunque ella empezó a dar señales pronto de que algo no iba bien. Emperatriz y acompañante embarcaron en el buque MS Genève, ella se desmayó por primera vez. Recobró el conocimiento tumbada en la cubierta, cuando Irma la desabrochó el corsé para que pudiera respirar mejor. Dijo que no sentía dolor y volvió a desmayarse. Irma encontró una pequeña mancha de sangre en el pecho de Sissi y descubrió su identidad, hasta entonces cubierta. El barco regresó a Ginebra y la llevaron de vuelta al hotel donde se estaban quedando, donde murió ese mismo mediodía.

Con esa referencia, llegada a modo de iluminación a la forense Clara Múgica, sin ser ella House ni nada de eso.
Con la nueva perspectiva, la investigación amplía, apareciendo el culpable en, como con Sissi, los momentos previos a embarcar, también con una hoja muy afilada y con una puntería envidiable. Ha sido el padre de uno de los que estaban en la goleta, un tenista paralímpico, porque está harto de que esa bicharraca no ayude a su hijo a abrir una escuela de tenis que le permitiría estar más cerca de su familia.
Que no lo quería hacer…
Pero preparó el arma…
Que se arrepiente tanto.
Pero se entiende.
Que su familia…
En fin, que pobre hombre.
Como venía diciendo…
A todo esto, hay por ahí pululando un matrimonio compuesto por Rosana Novoa y Marco Fiore.
A ver…
La clave en esta pareja creo que es la diferencia de edad y de poder económico importante. Ella es más mayor y tiene más dinero (propio, digamos) que él. Y él, aparte de haberse liado con otras, ha estado metido en una trama de apuestas.
Es que asesinen a Marta (la secretaria de Judith) y a Rosana se le ocurre hacer un viaje por Europa. Y que, si les preguntan, tienen que decir que se van a ver a la madre de Marco, que está muy mayor y le ha dado un achaque.
Que te quiero decir…

Mientras está en Londres, Judith se entera de que la investigación sobre apuestas ilegales (en la que, por supuesto, está metida ella también, no le falta de nada a nuestra chica) está llegando a su club. Claro, movida. Llama a Marta y le encarga que le recoja una carpeta donde guarda dos cositas:
-La contabilidad de las apuestas (con sus nombres, cantidades, fechas…, todo bien clarito).
-Y unas fotos, explícitas, de Marco y ella.
Marta, que no se está quieta, amenaza con destapar la liebre, y eso es su condena; porque Rosana coge y le echa una cápsula de cianuro en el café, dejando huérfana (un rato) a Ágata, su gata, que termina adoptando a Valentina.
Durante la investigación, Valentina y Oliver se han reencontrado, pero apenas toman contacto. Valentina le está evitando claramente, hasta que se decide a ir a verle al hospital mientras está convaleciente de una apendicectomía muy oportuna. El final del libro es el regreso de Valentina (con Ágata) a la cabaña de Oliver en «Villa Marina».
La trama recuerda mucho a Agatha Christie, de hecho, suele ser citada al principio de cada capítulo. Caí justo al escribir la reseña en el diario de lecturas que quizás por eso se llama así la gata, pero igual es una chorrada.
Me encanta todo lo que he leído de María Oruña. Leí el primero de la serie «puerto escondido» hace unos años pero, por alguna razón, me olvidé de ella hasta que me la reencontré en Podimo y retomé la serie por el tercer libro. Y ahora solo me queda la última parte: «los inocentes».
Siempre es recomendable leerla o, como el caso, escuchar el audiolibro.

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