
Septiembre ya no es lo que era.
El calor no se diferencia del que teníamos a principios de agosto. Del calor, me cuesta dormir, concentrarme y no hablemos ya de estar de un humor «aceptable».
Aún así, he conseguido terminar alguna lectura y espero volver a grabar en breve.
Empecé fuerte, con el suspenso en el teórico de conducir, pero retomando la UNED. Voy a hacer este cuatrimestre solo «historia contemporánea 1 (1789-1914)», solo para el primer cuatrimestre. Es solo una asignatura pero agota como siete.
El médico me tiene aburrida. La última visita a la Unidad del Dolor fue a finales de julio y su consejo fue pedir el ozempic a la médica de cabecera.

Sí, así tal cual. Parece ser que adelgazar a lo bruto quita los dolores.
Por supuesto, me niego. Me parece obsceno que nos ofrezcan un medicamento, que es vital para otras personas, para adelgazar; y más teniendo en cuenta que se ha llegado al desabastecimiento. Es decir, gente para adelgazar ha provocado desabastecimiento de un medicamento que resulta vital para gente con una enfermedad. «Vital», no como expresión, no. Literal.
Por otra parte, me dijo que estoy en el punto de pensar en una operación, pero eso depende del traumatólogo. Y la cita para el traumatólogo, pues a ver dónde está.

Bueno, total, que se me está haciendo bola el verano desde mayo, y lo peor es que pinta que no va a terminar hasta diciembre. Espero equivocarme, porque está siendo agotador.

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