
En Podimo, donde lo he escuchado, dura prácticamente 14 horas. Son 14 horas en las que no te deja relajarte hasta los últimos minutos.
Louise recibe la noticia de la muerte de sus padres por una llamada de su hermano Mark, casi dos días después de haber pasado. Esa llamada, tensa, ya nos muestra que la relación entre los dos no es buena o, por lo menos, la de esperar entre dos hermanos que acaban de perder a su padre y su madre a la vez. Ella deja a su hija Poppy en San Francisco con Ian (su padre) y marcha a Charleston, a la reunión familiar más triste de la vida de cualquier persona.
Desde el principio, se muestra lo distanciada que se ha mantenido Louise de la familia, encontrándose con que algunas decisiones relacionadas con el rito a seguir o qué hacer con la casa de sus padres, ya las ha tomado su hermano. Sin embargo, esos primeros choques y reproches empiezan a quedar a un lado cuando hace su aparición en escena los títeres de su madre.
Pupkin.

Nancy, la madre de Louise y Mark, era titiritera y tenía su casa llena de sus creaciones. Entre ellas, destacan, sin duda, un belén de ardillas disecadas
Que ¿hola? ¿En qué momento eso puede parecer una buena idea?
y Pupkin. La imagen viene creada según la describe el libro
Sí, es IA, lo siento pero no sé hacer nada más que escribir y regular.
Mientras las tensiones entre Mark y Louise van aumentando a cuenta de la casa y su contenido, la casa «se despierta» y se rebela especialmente contra Louise, a quien atacan las ardillas disecadas primero y Pupkin después. No es hasta que se vuelven a acercar el uno al otro, que empiezan a pensar en un frente común contra Pupkin.
La lucha contra Pupkin se mezcla con historias del pasado de ambos. Pupkin, que ahora le da miedo a Louise, fue en su momento su mano ejecutora (nunca mejor dicho). Intentó deshacerse de él, asustada por lo que le obligaba a hacer, pero Pupkin, de algún modo, siempre volvía a aparecer. Del mismo modo, Mark le utilizó como máscara cuando, en la veintena, entró en un grupo de titiriteros con quienes al parecer hizo cosas que no consigue (ni quiere) recordar. Mientras «era Pupkin», se sentía libre de hacer lo que quisiera, y se enganchó a esa sensación.
También se habla de la propia historia de Pupkin, de cómo su madre lo creó y cómo le servía de consuelo y compañía.
Con la determinación de tener que deshacerse de Pupkin a cualquier precio, acometen una nueva pelea contra el muñeco, que no se lo pondrá fácil. Llevándose buena parte de la casa por delante, después de que Araña por poco la destroce a ella, Mark cae en la tentación y vuelve a ponerse a Pupkin en el brazo. Aunque esta parte de la pelea es más angustiosa, un resquicio de Mark asoma tras la posesión de Pupkin y le pide que haga lo que tenga que hacer para sacarle a Pupkin.
Bueno no se lo dice así exactamente, pero digamos que hay una sierra eléctrica ahí y Louise ata cabos…
Un poco desagradable de escuchar (porque Grady no se corta en dar detalles…), pero la cuestión es que Mark pierde esa mano y atrapan a Pupkin, que acaba reducido a cenizas en la barbacoa.
demasiado pronto para cantar victoria…
Cuando Mark sale del hospital entra en una fase autodestructiva en la que no quiere ni salir a que le de el sol. Y cuando Louise vuelve a casa, en San Francisco, muriéndose de ganas de ver y abrazar a Poppy se encuentra que su nuevo juguete favorito es un muñeco que ha hecho su abuela paterna, guiada por las indicaciones de la niña, que había tenido una especie de iluminación…

¿Eres de las que cuando ve una peli de cosas poseídas dice «pues préndele fuego»? ¡No ha funcionado con Pupkin!
No le puede quitar ese muñeco a la niña (y eso que por poco le prende fuego a la casa) y la posesión de la niña va a pasos agigantados; así que se los lleva a los dos a Charleston. Sus tías y prima le ponen en contacto con una bruja, que llega a la conclusión de que la marioneta está poseída por un fantasma llamado Freddie.
Freddie, a estas alturas de la historia, es un nombre familiar. Es el nombre del hermano de Nancy, que murió con cinco años. La revelación de que Nancy le ahogó (o dejó que se ahogara, más bien) y de que está enterrado en la casa de los padres de Louise, lleva a los dos hermanos a buscar sus restos. El recuerdo de las historias que les contaba Nancy les lleva a los restos de Freddie. Es entonces, cuando los recuperan, cuando Freddie y Pupkin se van definitivamente.
La relación entre Mark y Louise se vuelve más estable y de confianza, manteniéndose con los años.
El duelo.
Siento que todo va al final del proceso de duelo. De hecho, está dividido precisamente en las fases del duelo tras una pérdida (negación, ira, negociación, depresión, aceptación).
Pupkin, que empieza siendo un personaje siniestro, tiene un giro al final, cuando se revela «su» historia; en el que al final, ves a un niño pequeño, tan asustado como lo estaríamos cualquiera. Un niño que pierde el miedo cuando piensa que, si no encuentra «el fin del mundo», terminará volviendo a casa, porque «así terminan siempre las aventuras».

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