Dejé de ir a Urgencias por el dolor (cuando ya se ponía insoportable) porque al dolor insoportable se sumaba el tiempo de espera y una negativa a cualquier calmante. Una solución que se limitaba a: haz ejercicio. Con ese dolor que te incapacita, que te tiene sin dormir, haz ejercicio. Y vete a casa (o donde sea, pero no te quedes aquí, que no pintas nada), con ese dolor que apenas te deja moverte, ni estar depie. Pide un cabify o la que te guste y pírate.
Ahora cuando es tan punzante que no puedo ni levantarme, solo espero que llegue cuanto antes una buena hora para acostarme, ponerme una manta eléctrica y un podcast o una serie/película de confort, de las que te ayudan a coger el sueño y te hacen compañía sin pedirte ni conversación. No es tan rápido como una inyección de enantyum, pero no tengo que pedir nada a nadie. Y, al final, me renta.
Anoche un familiar cercano fue (por segundo día consecutivo) a Urgencias porque le dolía la muela. Y, por segundo día consecutivo, sí le pusieron calmante.
Ni que decir tiene que no siguió las indicaciones de esa primera visita.
Me pregunto si tiene que ver el tipo de dolor (que a él le permite ir andando hasta allí y esperar de pie; mientras que yo necesitaba como mínimo una silla de ruedas), o que sea un hombre.
PD.: a él no se lo quisieron arreglar diciendo que hiciera ejercicio.

Deja un comentario